“El primer coche con el que corrí no fue construido para mí. Fue para mi hermana. Mi padre quería que ella pilotara karts, como hacía él. Así que le construyó un kart desde cero en nuestro garaje. El único problema es que ella era una niña de ocho años que no tenía interés en pasar los fines de semana corriendo por los circuitos de karting del norte de España. Así que me puso a mí en el kart con solo tres años de edad. El kart era un poco grande al principio. No llegaba a los pedales, pero ajustamos el asiento, moví los pedales y lo hice funcionar. Me encantaba pilotar, pero también me gustaba pasar el tiempo con mi familia. Mi madre, mi padre, mi hermana y yo recorríamos los circuitos y pasábamos allí nuestros fines de semana. Todos los días corría durante unas horas y luego jugaba al fútbol con mis amigos. Esos recuerdos todavía están conmigo cada vez que salgo a la pista. Aprendí mucho sobre pilotaje durante aquellos días, pero lo más importante es lo que aprendí sobre mí: Re...